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Guía
sobre Receptores.
I Parte
Lo que deberías saber
Hoy
los receptores de radiocontrol son ejemplos sofisticados de la
tecnología moderna, pero, a pesar de ello, aún los usuarios a menudo
tienen problemas inexplicables con ellos, especialmente cuando son
utilizados en aviones. Esta es la razón de por qué esta guía proporciona
información que es de utilidad general, es decir, no se refiere a marcas
particulares de equipos. En cierto sentido nosotros hacemos algunos
deberes básicos para usted que otros fabricantes, que han estado en el
mercado mucho más tiempo antes que nosotros, deberían haberlo hecho
mucho antes.
Nuestra intención es ayudar a cualquier aeromodelista con problemas en
el receptor para localizar el defecto y eliminarlo de una forma
sistemática. Esperamos que de esta manera podamos hacer una contribución
significativa a la seguridad y fiabilidad en la utilización de todos los
modelos, y especialmente en los aeromodelos. Esta es una guía práctica,
diseñada para ser entendida por cualquiera, y por esta razón no siempre
se pueden utilizar las expresiones que son absolutamente correctas en el
sentido técnico.
Introducción
El sistema de recepción representa la conexión entre las órdenes del
piloto en el transmisor, y las superficies del control y otros sistemas
en el modelo.
El transmisor y el receptor estan unidos por lo que puede ser llamado el
“sendero de transmisión”. Este no se puede ver ni sentir, y por esta
razón a menudo es visto como “misterioso” por el usuario normal. Es
esencial que esta conexión se deba mantener para que el sistema de
recepción y los otros sistemas en el modelo puedan trabajar
perfectamente; si no, el sistema no transporta las órdenes del piloto en
cualquier situación. Muchos usuarios asumen que cualquier sistema de
recepción, es decir un receptor y los servos conectados, deben trabajar
perfectamente en cualquier modelo y toda situación. Desgraciadamente la
variedad de métodos de instalación y otras variables es tan inmensamente
amplia, que simplemente no es una suposición razonable. El resultado es
que los golpes y otros fallos ocurren repetidamente, aunque una
proporción alta de los mismos se puedan evitar si el aficionado tuviera
suficiente conocimiento, y adopte los procedimientos apropiados.
Dado que el transmisor transmite su señal al receptor mediante “RF” (
Radiofrecuencia: energía de alta frecuencia como la utilizada por los
corrientes transmisores comerciales de radio y televisión), la ruta de
la transmisión es invisible, es decir no es posible evaluarla
directamente sin otras pruebas. Es el propósito de esta guía asegurar
que cualquier aeromodelista pueda verificar y poder valorar el calidad
de la transmisión ANTES DE volar el modelo, y sin necesidad de
convertirse en un experto.
Instalación en el modelo
La instalación de los componentes en el modelo es de importancia crucial
si se quieren evitar los efectos de las interferencias. Instalación
óptima:

Los fabricantes de
sistemas de radio consideran esta como “la instalación habitual”, y
sus receptores son, por lo tanto, diseñados y construidos para
funcionar así. Los fabricantes tienen que establecer un criterio
uniforme, ya que no es posible emular en un laboratorio todas las
variaciones posibles. Naturalmente, los productores tratan de
diseñar sus productos para funcionar con cierta “tolerancia”, de
forma que cambios en la instalación habitual no tenga gran efecto,
pero no pueden garantizar a nadie que su receptor trabajará
perfectamente en todas posiciones y las situaciones en las que el
usuario utiliza su modelo. Cada modificación a esta instalación, es
decir señalar la antena en una dirección diferente, extender los
cables de los servos, colocar la batería directamente adyacente al
receptor, colocar los servos al lado del receptor, o instalar
dispositivos adicionales como giróscopos y todo tipos de otros
accesorios; todos estas instalaciones son capaces de cambiar las
características de la recepción de tal manera que el modelo no
responderá en posiciones concretas, y el piloto pierde el control,
aunque los elementos individualmente considerados pueden estar en
perfecto estado. Si la instalación del sistema de recepción en el
modelo genera un problema, el resultado básico es siempre el mismo:
una reducción en el alcance efectivo, o, en otros casos, la
ocurrencia de efectos direccionales, que implica que el receptor
tendrá problemas, o el denominado “apagón” cuando se encuentra en
ciertas posiciones con respecto al transmisor. A veces el problema
se manifiesta en la proximidad, y desaparece en una cierta
distancia, donde parece que todo funciona perfectamente.
Ya que
el alcance y los efectos direccionales son los problemas, comprobar
el alcance (y los efectos direccionales- más abajo) sigue siendo el
mejor método de discernir y eliminarlos. De hecho, estos chequeos
deberían llevarse a cabo antes que el modelo comience a funcionar.
Los problemas de la radio se muestran, generalmente, como servos que
se mueven cuando no deben hacerlo, o el motor eléctrico entra en
funcionamiento inesperadamente. En muchos casos una modificación
leve en la instalación del sistema de recepción, o en el despliegue
de la antena del receptor, elimina todos los problemas en un golpe.
Desplegar la
antena de receptor
Como
regla general se le advierte que cada parte de esta sección se
refiere a un aspecto concreto que podría generar problemas bajo
ciertas circunstancias, y estos problemas se pueden detectar con un
chequeo del alcance. Actuaciones que nosotros no recomendamos pueden
funcionar también sin problemas en su caso particular, pero, una vez
más, puede comprobarlo con un chequeo del alcance y dirección.
Las antenas de varilla.

El tipo óptimo de antena en el receptor es realmente una varilla
vertical (ve Fig. 1), que tiene una varilla rígida vertical unida a
un tramo corto horizontal de cable flexible; al mismo tiempo los
conectores de servos y batería se deben colocar lo más alejados como
sea posible del alambre de la antena dentro del fuselaje.
Desgraciadamente al aeromodelista le resulta normalmente imposible,
especialmente en aviones. Sin embargo, hay una instalación que es
siempre deseable, y es evitar cualquier instalación que permita a la
antena de receptor señalar directamente al piloto en ciertas
posiciones de vuelo, es decir, cuando la antena “apunta” al
transmisor ( ver Fig. 2). Esta posición produce la menor amplitud de
campo a la entrada del receptor, y si otras condiciones de la
instalación son también menos que deseables, puede tener problemas
de recepción. Esto se puede evitar asegurando que por lo menos parte
de la antena se despliega verticalmente, por ejemplo, una parte
horizontal, y parte vertical. El método más fácil es que parte se
despliegue desde el receptor horizontalmente, y el resto en
vertical. Cuanto más larga sea la parte vertical, menores problemas
direccionales se sufrirán, y menores los efectos de otras
imperfecciones en la instalación.
Notas adicionales
en el despliegue de la antena
Es
fundamentalmente esencial evitar la colocación de la antena paralela
a los cables de los servos o cables que sean conductores eléctricos.
También debe evitarse, bajo cualquier circunstancia, enrollar la
antena, o dejarla como una maraña, ya que el efecto es el mismo que
cortar la antena, produciendo una pérdida considerable en el
alcance. Siempre debe mantenerse la longitud original (generalmente
90 cm - 1 m). No se puede cortar la antena excepto en automodelismo,
donde un alcance de sólo 100m es generalmente suficiente. Incluso
entonces, incluso, no degbe cualquier cortarse en cualquier medida,
sino exactamente a la mitad de la longitud original.
Las antenas del
receptor en aviones
Siempre
se debe instalar la antena tan lejos como sea posible de servos, sus
extensiones y cables de mando. La ideal es una antena de varilla
pero, si esto no es posible o no se desea, se extiende tensa hasta
el timón vertical. Puede desplegarse la antena dentro del fuselaje
(ver abajo), con la condición de que no corra paralela a cables,
extensiones de servos o cables de mando metálicos. Observese que la
fibra de carbono en el fuselaje tiene un efecto aislante, y en este
caso que la antena se debe desplegar externamente, preferentemente
alejada del fuselaje, ya que el fuselaje mismo tendrá un efecto
aislante cuando el modelo está en determinadas posiciones.
Si la
antena se tensa hasta el timón, entonces es admisible que unos 10 cm
queden flotando( Fig 3). Esto evita el peligro que toda la antena
señale recta hacia la punta del transmisor, con los problemas
descritos anteriormente. En este caso se debe poner un tensor en la
sujeción al fuselaje; lo mejor es un tubito de silicona (conducción
del combustible).
Si
usted es un piloto de planeador, y piensa que la antena no debe
estar estirada hacia el timón vertical debido al incremento en la
resistencia, le sugerimos que eche una mirada a los pilotos de jets
y cómo estos despliegan sus antenas: utilizan antenas de varilla, y
aceptan el incremento de resistencia. Nuestro punto de vista está
bastante definido: se debe desplegar la antena del receptor de una
manera que refleje el valor del modelo para usted. Pensamos que
cualquiera de nuestros modelos vale lo suficiente como aceptar el
incremento en la resistencia. Este aumento es muy difícil de medir,
pero debe ser ínfimo; por eso desplegamos la antena fuera del
fuselaje, desplegada al timón. Por otro lado, quizá nosotros no
volemos lo bastante bien como para notar esa gran resistencia.

Desplegar la
antena dentro del fuselaje
Es
también posible instalar la antena en el fuselaje, pero esto puede
generar problemas, dependiendo de la instalación concreta. A menudo
se recomienda desplegar la antena recta por el inferior del
fuselaje, pero en nuestra experiencia esto produce generalmente
efectos direccionales y/o “apagón”. Esto suele ocurrir precisamente
en el despegue, cuando la antena de receptor “apunta” al transmisor
(ver Fig. 2). El problema de “apuntar” las antenas siempre se debe
considerar cuando se realiza un chequeo “post morten”. Nosotros a
menudo hemos visto accidentes que siguen esta pauta: el modelo
despega y asciende, entonces, repentinamente baja el morro
violentamente hacia el suelo. El piloto tira de profundidad también
de forma violenta, y el ala entra en pérdida con resultados
catastróficos, aunque el modelo estaba ya a una altura segura. ¿La
causa? La posición de la antena de receptor, quizás incrementado
porque el piloto apunta con la antena de transmisor al modelo; el
receptor, es muy probable, se “apague” bajo estas circunstancias.
Quizás también tenga como resultado un movimiento aleatorio de un
servo, cambia la posición y la recepción entonces se recupera; aquí
es cuando se produce la reacción de pánico del piloto, tirando de
profundidad. Tal secuencia de acontecimientos no se suele considerar
al tratar de establecer la causa del accidente. Por esta razón,
desplegar la antena en una curva suave dentro del fuselaje es mejor
que en línea recta , ya que sufre menos los efectos direccionales.

Nuestra
solución es coger un listón de balsa u otra madera, fijar el extremo
de la antena a una punta y depositarla libremente a lo largo del
fuselaje. La antena así está libre en el fuselaje, pero no puede
enredarse o doblarse. Este método elimina también la pesada tarea de
persuadir a la antena para que resbale dentro de una funda plástica.
Causas de
interferencia
Si
usted tiene problemas al utilizar su equipo, o bien en el chequeo
del alcance, se deben considerar las siguientes causas, todas ellas
pueden tender a producir interferencias.
Efectos
direccionales/cables largos
Aunque
los fabricantes diseñen sus receptores en la medida de lo posible
para prevenir que las señales RF entren el circuito por las
conexiones de los servos, cualquier cable que es conectado al
receptor tiende también actuar como una antena adicional. Sin
embargo, el receptor sólo está preparado para trabajar con su
antena, así que cualquier señal que tomen estas “antenas
adicionales” toma la forma de interferencia (Fig. 5).

No
obstante, los cables del servo tienen pequeño efecto si son los
originales, la batería se localiza en una posición adecuada, y la
antena se despliega lejos de los servos y sus cables; el receptor se
diseña para enfrentarse con esta situación (ver arriba). Sin
embargo, la entidad de RF que llamamos un “sistema de recepción” se
modifica por su instalación en el modelo, y pueden surgir efectos
adversos, especialmente si la longitud de algún cable es la mitad de
la longitud de la antena (generalmente 45cm), la longitud completa
(90 cm), o aún más larga que la antena de receptor. Lo mismo se
aplica a los cables de la batería y del interruptor. La regla es
sencilla: cuando más cortos los cables, mejor. Especialmente
problemáticos en términos de interferencias son los cables
extendiéndose hacia ambos lados a los servos montados en las alas, o
el de un servo montado en la cola. Si corre paralelo a la antena, se
pueden esperar problemas. Estas situaciones a menudo crean
interferencias, y los cables pueden tender también a hacer sombra a
la antena de receptor disminuyendo la señal de transmisor, con lo
que experimentamos los efectos direccionales. Hay que tener siempre
en mente si las longitudes son múltiplos; por ejemplo, 2 X 45 cm
produce 90 cm, que es la longitud crítica para la interferencia.
Las
fluctuaciones de la fuerza de campo
Si se
permite que la antena fluctúe libremente en el aire detrás del
modelo, la fuerza de campo en la entrada de antena de receptor
fluctuará ampliamente. Esto puede dificultar la tarea del receptor,
aunque los circuitos modernos sean muy buenos trabajando con tales
problemas; aún así, se puede hacer que el receptor trabaje más
fácilmente evitando tales fluctuaciones. Por esto recomendamos el
uso de antenas de varilla, o cualquier otro que tense el final de la
antena.
Extensiones
de cables/filtros supresores
Como
regla general todo cable debe ser lo más corto posible. Las
conexiones han de ser siempre buenas y metódicas en el modelo, y
nunca como un montón confuso, cruzándose entre ellas. No hace falta
decir que los conectores no pueden estar bajo tensión en su anclaje
en el receptor, o es muy fácil que se salgan en vuelo.
Toda
conexión con el receptor se debe considerar como potencial origen de
un problema si se está sufriendo alguno. Esto incluye los conectores
de los servos, los cables de la extensión, los del interruptor, los
cables de programación; de hecho, todo lo que esté conectado a los
enchufes del receptor, incluyendo las conexiones de los giróscopos,
etc.
Si
usted debe utilizar prolongadores, recomendamos el uso de cables
revirados. Hay también muchos filtros supresores en el mercado, pero
en nuestras estimaciones, estos a menudo tienen poco efecto, aunque
hay probablemente algunas marcas de receptores que responden bien a
filtros supresores en los prolongadores. De todos modos, los filtros
supresores nunca hacen daño.
En
gran escala, la utilización de filtros es necesaria ya que hay tomar
todas las medidas necesarias que puedan incrementar la seguridad.
Los filtros pueden ser anillos de ferrita en los que los cables se
enrollan por el propio anillo.
En
nuestra experiencia, los anillos metálicos en los que los cables
pasan por su interior, tienen efecto NULO. Para su aplicación
habitual se diseñaron para evitar radiar interferencias.
Longitud de la
antena/antenas de varilla.
La
regla básica es esta: la longitud total de la antena de receptor
siempre debe ser la misma que la antena original. En el caso de
receptores de ACT son 90 cm. 2 ó 3 cm de diferencia no son
importantes.
Como
se mencionó antes, una antena de varilla es siempre la mejor
solución. Se compone de una barra de acero montada verticalmente en
el modelo, conectado a un cable flexible desplegado dentro del
modelo y hacia el receptor (Fig. 1). Si la antena de varilla (la
barra de acero) es de 60 cm largo, el resto del cable debe ser de 30
cm de longitud. La barra del acero debe ser suficientemente robusta
para mantenerse tiesa en el vuelo, es decir no debe oscilar de aquí
para allá. Asegúrese de formar un lazo en la punta de la varilla
para protegerse de heridas en los ojos. La unión entre la varilla de
acero y el cable flexible se debe ser una soldadura de calidad; la
propia soldadura es quebradiza, y esta área se debe proteger de la
vibración, por ejemplo, con un pedazo de macarrón termoretráctil.
Verifique la soldadura a intervalos regulares.
Interruptor/batería
Muchos
productos de este tipo están disponibles con cables muy largos. De
nuevo hay que comprobar que las longitudes acumulativas/múltiplos de
cable no son críticas, tal y como se describió antes. Si es posible,
acorte los cables. Los cables largos de la batería limitan también
la intensidad eléctrica máxima, así que se debe asegurar también que
las secciones (grosor) del conductor son adecuadas (ver abajo).
Cuanto más corto el cable, al bajar la resistencia, más alto será
el flujo posible, y menor la caída del voltaje.
El “ruido”
eléctrico
“El
ruido” siempre se produce cuando se frotan partes de metal o vibran
una contra otra. La vibración tiende a generar cargas estáticas, y
estas cargas son disipadas por chispas que saltan entre las partes
de metal. Estas chispas contienen generalmente energía RF, que
interfiere con el receptor.
Esta
forma de interferencia ocurre constantemente en helicópteros y
aviones con motores de combustión interna. Aunque la mayoría de los
receptores modernos sean muy eficientes en el rechazo este ruido,
recuerde verificarlo si surgen problemas; es una buena práctica
excluir de todos modos el ruido eléctrico en la medida de lo
posible.
Los motores
eléctricos
Los
motores eléctricos generan niveles intensos de interferencia de alta
frecuencia. En los motores eléctricos de escobillas, pasan altas
corrientes al conmutador (delgas), cuando gira, a través de las
escobillas, y este proceso genera chispas de alta energía. Las
chispas contienen la energía de alta frecuencia que es una fuente
poderosa de interferencias en el receptor. Sin embargo, la
interferencia no sólo es emitida por el motor mismo; sus cables y a
veces aún la batería misma irradia también fuertes señales de
interferencia. La interferencia irradiada nunca se puede eliminar, y
la única manera de reducirla sería suprimir el motor. Por esta
razón, la batería y sus cables, los cables del motor, y cada
elemento que soporte altas intensidades y es conectado al motor en
cualquier manera, nunca se deben instalar cerca del receptor ni su
antena. Mantenga estos conjuntos de componentes tan lejos uno de
otro como sea posible.
Los BEC
Es
importante resaltar que muchos reguladores electrónicos de
velocidad, inclusive los de marcas de alta calidad, pasan
interferencias al receptor vía la alimentación (BEC). Dado que los
reguladores electrónicos de velocidad varían la potencia motriz
mediante impulsos de corriente, es obvio que esto no siempre puede
ser aislado al 100% de la alimentación del BEC. No todos los
receptores son susceptibles de sufrirlo, pero es necesario tenerlo
en cuenta. Si usted sufre una interferencia, pero el problema
desaparece al instalar una batería separada en el receptor, la causa
es el circuito BEC del variador de velocidad.
Los sistemas de
encendido del motor
Este es
un difícil problema, ya que los sistemas de encendido pueden reunir
muchas fuentes de interferencia que no pueden del todo ser
“contenidas” ni “vistas”. La ignición por chispa, generada en una
bujía, genera interferencias de energía alta que pueden estar en
cualquier frecuencia, y es irradiada por todos componentes
conectados al sistema de encendido. Esto se aplica en particular al
capuchón de la bujía y su cable, que se deben aislar completamente y
derivar a masa. Pueden surgir fácilmente desperfectos bajo el
aislamiento del cable de la bujía o del capuchón, y causar que las
chispas se produzcan en los lugares “equivocados”. Estos pueden no
tener efectos negativos en el funcionamiento del motor, pero generan
interferencias graves en el receptor. La única manera de comprobar
esto es llevar a cabo un chequeo del alcance con el motor
funcionando.
Si
usted tiene un encendido electrónico con batería separada, ésta se
debe instalar tan lejos como sea posible de todos los componentes de
sistema de control de radio – incluso de la batería de receptor. La
batería del encendido sufre los picos de interferencia generados por
la ignición, y son irradiados a su vez por la batería y su cable.
Por esta razón el sistema de encendido nunca debe ser alimentado por
la batería del receptor. Los problemas de interferencias del
encendido son difíciles de localizar, y el remedio generalmente sólo
se encuentra reemplazando sistemáticamente los componentes.
Accesorios
adicionales del sistema de recepción.
Cada
elemento suplementario, incluyendo giróscopos, voltímetros y
similares, implican cables adicionales, con los efectos
potencialmente adversos ya descritos. Para evitar problemas, estos
artículos se deben probar también. Una fuente adicional de
interferencia es el microprocesador en que muchos dispositivos
suplementarios se basan. Estos operan en una frecuencia fija (la
frecuencia de reloj interno) determinado por un cristal de cuarzo, y
por lo tanto genera radiación de baja intensidad en la frecuencia
del reloj. Generalmente no afecta al receptor si el fabricante
escoge una frecuencia de reloj que no coincide con la gama de
frecuencias de recepción del receptor, ni de una frecuencia armónica
de ésta (un múltiplo de la frecuencia base). Este es generalmente el
caso; por lo menos, nuestros giróscopos ACT se diseñan de tal manera
que ningún armónico de la frecuencia del reloj puede interferir con
ninguna frecuencia posible en el receptor.
No
obstante ofrecemos el consejo habitual: mantenga cierta distancia
entre el receptor y cualquier dispositivo auxiliar, como mínimo se
conseguirá facilitar el trabajo del receptor.
Los transmisores
de VHF
Estos
ciertamente pueden causar interferencias en nuestras frecuencias de
35 MHz, aunque ellos no transmitan en 35 MHz. ¿Cómo puede ser eso?
Los receptores de RC admiten lo que se conoce como
frecuencias armónicas y las frecuencias adyacentes. Nuestros
receptores trabajan superponiendo las frecuencias, y elimando las
señales de información que van contenidas en la señal de RF emitida
por el transmisor. Una Frecuencia Intermedia (FI) siempre se
superpone; en el caso de receptores de radiocontrol de simple
conversión, la FI es de 455 khz. Por eso la inscripción en el
cristal del receptor no es exactamente lo que usted espera: es
generalmente la frecuencia de transmisor menos la FI. Por ejemplo:
el canal 66 = frecuencia de transmisor 35.060 MHz. Descontando la FI
de (455 khz) produce la frecuencia (impresa) de cristal de receptor
de 34.605 MHz. (Nota para España: se refiere a la inscripción de la
frecuencia real de trabajo de sus cristales, la que aparece
normalmente en las etiquetas pegadas o impresas en las carcasas de
los cristales de otras marcas es la frecuencia de emisión, pero no
la de trabajo del cristal, que es +/- 455. ACT se refiere a la
frecuencia impresa “real” de sus cristales). Cuándo la IF está
superpuesta, se generan otras frecuencias además de la frecuencia
mezclada deseada, y que corresponden a un armónico de la frecuencia
base, por ejemplo: con 35 MHz, pueden ser 70 MHz (35 MHz X 2) ó 105
MHz (35 MHz X 3).
En Europa, los
transmisores de VHF trabajan en 105 MHz, algunos de ellos
extremadamente potentes. Si volamos cerca de un transmisor de VHF,
con un modelo y un receptor de simple conversión (en contraposición
con los de doble conversión), se generan frecuencias superpuestas
en “armónicos”. Los receptores de simple conversión superimpone las
señales del emisor VHF vía las frecuencias adyacentes, y esto puede
tener como resultado interferencias con la señal de transmisor de radiocontrol.
Se
puede evitar este problema utilizando un receptor de conversión
doble. Estas unidades llevan a cabo un proceso doble de superimposición , o conversión, permitiendo eliminar la
interferencia de los transmisores de VHF. Una ventaja teórica
adicional es que se genera una señal más limpia (menos ruido), que
puede mejorar, aún más, las características de recepción. En la
práctica - y eso siempre debe ser el factor que decide - incluso
nuestros receptores más sencillos han demostrado tener un
funcionamiento excepcional aún cuando estaban extremadamente cerca
de un transmisor de VHF.
Cuándo
están cerca transmisores de VHF, puede haber otras características
técnicas que complican la situación.
Hay un
método fácil de determinar si un transmisor de VHF puede causar
interferencias a un sistema de radiocontrol que opera en cierto
canal, y para ello se lleva a cabo un cálculo sencillo.
Supongamos que deseamos transmitir en el canal 66 = frecuencia
35.060 MHz. La frecuencia del receptor es por lo tanto 34.605 MHz.
Multiplicamos 34.605 por 3, dando un resultado de 103.815. Esto
ahora da dos frecuencias posibles de VHF que pueden causar
interferencias: “más FI” y “menos FI”. Si nosotros ahora descontamos
nuestra Frecuencia Intermedia de (455 khz) de 103.815, establecemos
una frecuencia problemática de VHF para “menos FI” de 103.360 MHz;
si sumamos nuestra FI, establecemos la otra frecuencia problemática
de VHF de 104.270.
Estas
dos frecuencias pueden causar interferencias al receptor de radiocontrol. Desgraciadamente las comprobaciones del alcance en el
suelo sólo dan los resultados de utilidad limitada, ya que la
interferencia puede tener un efecto más potente cuando el modelo
está en el aire.
Si
usted hace el mismo cálculo para receptores de 40 MHz, usted verá
que no hay ninguna frecuencia de VHF que pueda causar interferencia
a uno de estos receptores.
Casi
todos tenemos una radio de coche con un display digital de
frecuencia. Ajústela a la frecuencia que podría causar
interferencia. Si un transmisor potente de VHF trabaja en esa
frecuencia, usted no debe volar un modelo con un receptor de
conversión simple en esa ubicación.
Si el
display digital de la radio sólo representa un dígito después del
punto decimal, fijelo en 103.3 para la frecuencia de interferencia 1
e inicie una búsqueda lenta de la estación. Si la radio no recoge
una estación antes del cambio en el último dígito, no hay ningún
peligro. Este es un método útil de protegerse contra interferencias
en campos de vuelo que no nos son familiares.
En las
inmediaciones de transmisores de VHF, se tienen que considerar otras
fuentes potenciales de problemas, entre ellas la interferencia
causada por la alta potencia de emisores de los transmisores. Este
problema surge si la longitud de un conductor en el circuito
impreso del receptor se corresponde con la longitud de onda de la
estación que interfiere; un cable en el sistema de receptor puede
tener también precisamente la longitud “equivocada”. Esto no se
puede prever, y la única manera segura de evitar el problema, será
no volar en las inmediaciones de potentes transmisores. Este punto
sólo se menciona aquí porque a menudo se olvida en el exámen
post-mortem después de un accidente. Lo mismo se aplica también a
repetidores de radio; generalmente, se lamenta tarde volar al lado
de un repetidor.
La proporción
señal/ruido
Este es
un término comúnmente utilizado en la tecnología RF, y significa
realmente la relación entre la energía de la señal querida y la de
la señal no deseada.
En
este caso el término “señal/ruido” quiere decir que debemos
esforzarnos para mantener la suma de todas interferencias posibles
tan pequeña como sea posible, en un esfuerzo de asegurar óptimas las
características de recepción bajo todas condiciones de uso.
Ahora
bien, hay fuentes de interferencia que no se pueden eliminar porque,
por ejemplo, el diseño del modelo no lo permite; un buen ejemplo son
las extensiones de los cables para el servo del ala, o un motor de
ignición por chispa. En tales casos todo lo que podemos hacer es
intentar eliminar cada uno de las otras evitables fuentes de
interferencias, para mantener la proporción señal/ruido lo más
favorable como sea posible.
Todas
estas fuentes posibles de interferencias lo que pueden hacer es
maravillarnos de cómo logramos jamás volar seguros, pero la
información no se facilita para crearle ansiedad innecesariamente.
Lo que esperamos es que usted sea ahora capaz de apreciar la gran
variedad de los factores que pueden tener un efecto adverso en el
trabajo de un receptor. El conocimiento es la llave para eliminar
los problemas, y promover volar con seguridad.
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